♪ Llega el momento, me piro… ♫

(Si has leído el título con la melodía de Estopa, me has captado)

Parecía que no iba a llegar nunca, pero… ¡ya casi está aquí el 22 de enero! La fecha que tan señalada estaba en mi calendario. Fue a principios de octubre cuando se me ocurrió la idea de viajar por meses y desde entonces llevo esperando (y planificando) este momento… ¡Parecía que no iba a llegar nunca! Ha habido veces en las que me parecía una ilusión (en su primera acepción; ¡en la segunda lo era y lo sigue siendo!)

Gracias a haberlo decidido con tanta antelación, he tenido tiempo para ir deshaciéndome paulatinamente de cosas. He vendido y regalado gran parte de lo que tenía por casa (electrodomésticos, muebles, ropa…) y, la verdad, me siento más libre y ligera que nunca. Como si todo fuera más fácil ahora que no dependo tanto de lo material. A Salamanca (de donde soy) solamente he tenido que llevar cuatro cajas grandes y dos pequeñas (mayoritariamente sábanas, libros y ropa de verano) y con eso me ha bastado para completar una mudanza que, sin esta mentalidad, habría requerido mucho más tiempo, esfuerzo y dinero. Esta vez con un viaje en coche ha bastado.

Toda la mudanza a casa de mis padres

Mientras estuve en casa, aproveché para hacer limpieza también allí (libros del instituto, CD antiguos, cuadernos, etc.) y vi recompensado el esfuerzo: gané tanto espacio que pude deshacerme de una estantería que hacía mi cuarto más pequeño. Parece que no, pero la decisión de “minimalizar” es más satisfactoria aún si tiene resultados tangibles.

Me he dado cuenta de que esta limpieza no podía haberla hecho antes: solo ahora estaba preparada mentalmente para desprenderme de objetos, ropa y material a los que yo solita había otorgado más valor del que tenían. Antes, esa camiseta era símbolo de una época; un cuaderno, el recuerdo de mi infancia; unas revistas, el testimonio de mis gustos hace años. Ahora solo veo tela y papel, porque que mis recuerdos no están contenidos en objetos. Una experiencia muy satisfactoria después de la cual sentí que incluso mi cabeza estaba más despejada. Es, además, un ejercicio de sinceridad. De nada sirve guardar cosas (incluidos ropa, zapatos…) “por si acaso algún día…” si te acabas de acordar que lo tenías después de 10 años sin necesitarlo.

#objetivomaletaparaunmes: Maleta para Oporto (izq.) y maleta de mano para el resto de destinos (dcha.)

Por otro lado, en la casa en la que llevo viviendo en Madrid desde mediados de 2016 (sí, la de la ventana) ya no queda casi nada más que lo que voy a llevar en la maleta. Como comenté, para ir a Oporto (mi primer destino) facturaré una maleta, por aquello de que los jerséis de invierno ocupan más (y porque, cuando compré el billete, ni me había planteado ir solo con la de mano). Sin embargo, en el resto de destinos (por orden: Atenas, Budapest, Rumanía… [¡este no os lo había dicho!]) solamente llevaré una maleta de mano de las medidas de Ryanair y una mochila donde meteré la funda/maletín con el portátil, el teclado y el ratón, y el Roost Stand. No obstante, aprovecho para recordar que entre un destino y otro pasaré por Madrid y así podré ir reemplazando unas prendas por otras más adecuadas al tiempo que haga.

Para que me quepa todo, como podéis imaginar, llevaré lo imprescindible. De hecho, hace un par de semanas hice un “simulacro de maleta” y parece que todo encajará…

De aquí hay que quitar el líquido, que irá en botecito

Esto y un par extra de botas, más lo que lleve puesto, será más que suficiente

En fin, la próxima entrada ya la escribiré desde tierras lusas. Tengo muchas ganas de empezar y, curiosamente (por ahora), no me siento nerviosa. Será raro materializar un sueño; será raro vivir en él.

7 Comments

  1. Andrea 25/01/2018 at 14:42

    ¡Qué envidia Merche! Creo que lo de no tener que vivir en un sitio fijo es la mejor parte de tu trabajo, al menos eso parece desde fuera. No sabes la envidia que me das (de la buena, claro). Espero que te vaya todo muy bien y que nos lo vayas contando por aquí. ¡Disfruta!


  2. Eli 19/01/2018 at 08:20

    No me puedo creer que ya llegue el momento. Desde esa cena hasta hoy, te he visto madurar muchísimo. Qué ilusión siento por ti y tu nueva aventura. También siento un poco de envidia, ¡fíjate! Disfruta mucho. Te diría que te voy a echar de menos, pero lo bonito es que hay muchas maneras de estar en contacto y que nos encontramos por el mundo. Mucha suerte y disfruta de cada momento.


  3. Nur 18/01/2018 at 12:39

    Mucha suerte, Merche, estoy enganchada a tu aventura y la vivo casi con la misma ilusión que tú. Yo soy muy fan de hacer limpiezas, según vas cumpliendo años te das cuenta de que necesitas cada vez menos cosas materiales y eso, como bien dices, te libera de muchas ataduras que no tienen sentido. Ya no te queda nada. ¡Boa viagem!


    1. Merche García Lledó 18/01/2018 at 12:50

      Obrigada!
      Las limpiezas siempre me han gustado un montón, pero es curioso ver cómo el nivel de “profundidad” de la limpieza va aumentando a medida que vas ganando confianza en ti mismo por los avatares de la vida. 😀
      ¡Celebremos el viaje con unos vigilantes…! ¡Ñam!


      1. Nur 18/01/2018 at 13:46

        Cierto, a mí cada vez me cuesta menos desprenderme de “trastos”. A tu regreso avisa, y tendremos esos vigilantes esperándote :):). Un beso fuerte.


  4. Rafael López Sánchz 18/01/2018 at 12:32

    ¡Qué gran noticia, Merche! Ya sabes que te deseo todo lo mejor en este nuevo proyecto vital que inicias. 🙂

    Un beso.



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