¡1 año de Punto y Oporto! (y lo que aprendí en YouTube)

El tiempo moscas (“Time flies”).

En nada se cumple un año desde que nació Punto y Oporto. Recuerdo que el nombre cruzó mi mente en un duermevela, después de haber estado barajando opciones con ayuda de mis padres y descartando aquellos que sonaban demasiado pretenciosos. No quería uno grandilocuente ni que resultara engañoso. No quería poner sobre mis hombros más carga de la que ya de por sí implicaba la decisión de compartir públicamente mis andanzas sin propósito aparente. Finalmente, Punto y Oporto fue el dominio elegido, aun a riesgo de que algún despistado pensara que me había mudado de Madrid a Oporto y ya. Pasara lo que pasara, Oporto nunca dejaría de ser el primer destino que elegí, así que me pareció adecuado y un juego de palabras siempre pertinente.

En 2018 he vivido (¡por fin!) como nómada digital, si bien a un ritmo vertiginoso no apto para cardíacos (o para autónomos que pretenden que su ritmo de trabajo no se vea afectado por los constantes cambios). En estos viajes dos han sido los hilos conductores “que me han mantenido cuerda”: establecer unos horarios fijos de trabajo y… ver vídeos de YouTubers. Aunque suene extraño, una de las grandes compañías que he tenido a lo largo del viaje ha sido la de personas desconocidas que, al contar de viva voz sus andanzas, me han hecho sentir menos sola y más comprendida. Hoy voy a hablar de tres de ellos: Adri (Minimalistamente), Isa Salas (SoyIsaSalas) o, más recientemente, Franklin y Danielle (The World Ahead).

Son personas como tú o como yo que cuentan sus vidas, planes y experiencias sin otra intención que compartir sus vivencias. Personalmente, me encanta “presenciar” su evolución (sus mudanzas, sus cambios de rumbo, etc.) al mismo tiempo que se iba produciendo la mía. Sin ir más lejos, hoy mismo Adri ha publicado una entrada en la que explica que lleva cuatro meses viajando sin parar (su sueño), pero que está agotada físicamente y que el cuerpo le pide rutina y estabilidad. Podéis leer la entrada completa “El precio de los sueños“. A mí, personalmente, me ha “tranquilizado” de cierta forma que ella haya sentido lo mismo que sentí yo al final de mi aventura nómada.

Adri es la YouTuber que más “cerca” siento, ya que no han sido pocas las noches donde su meditación guiada para dormir ha conseguido calmar mi mente inquieta. Ella era violinista profesional con puesto fijo en Alemania a los 24 años (lo explica en Dejé mi trabajo, ¿de qué vivo?), era adicta a las compras, tenía ansiedad social y odiaba su cuerpo. De eso pasó a convertirse en un referente del minimalismo y del amor propio incondicional que transmite una paz increíble. Gracias a ella, entre otras personas, he adoptado el concepto de minimalismo. ¡Gracias, Adri!

Pasemos ahora a Isa Salas, una venezolana de mi quinta que ha vivido un montón de cambios en los últimos tiempos. Se me ha quedado grabada su relación de amor-odio con Holanda. Sentir que personas como ella han ido amoldando sus vidas a lo que les ha ido pidiendo el cuerpo (el corazón) sin remordimientos, sin vergüenza y con la tranquilidad de saber que están haciendo lo correcto para ellos me ha hecho sentir cómoda, acompañada y comprendida. Para que os hagáis una idea, estos son los títulos, en orden cronológico, de algunos de los vídeos de su canal:

Por último, hace apenas unos días di en YouTube con la pareja del canal The World Ahead. En su tráiler resumen perfectamente por qué emprendieron el vuelo desde Estados Unidos. Los títulos de sus vídeos, al igual que ocurre con Isa, también son un recorrido tan real como la vida misma. Ver en sus caras cómo afrontan los distintos momentos es lo más parecido a la definición gráfica de “La vida”. Solo con leer los títulos veréis a lo que me refiero:

Todas estas personas tienen algo en común que me atrae como un imán: no solamente no tienen miedo a los cambios, sino que incluso los buscan cuando algo dentro de ellos les dice que “Es la hora”. Además, el hecho de que se animen a compartir públicamente los “bandazos” que va dando su vida y los cambios en sus decisiones me parece de lo más valiente (resumen perfecto y con aviso a navegantes: del minuto 2:43 al 5:16 de este vídeo de Isa).

Confesaré que a veces me he planteado si crear y mantener Punto y Oporto merece la pena. De alguna forma, a lo largo de este año he buscado el fin del blog… sin resultado. Tras pregonar lo mucho que iba a viajar, pronto tocaron a su fin y me vi con un blog de viajes… sin viajes. Sin embargo, gracias a gente como Adri, Isa o Franklin y Danielle, veo que en realidad el blog está cumpliendo un propósito muy claro, ni más ni menos que el de documentar los pasitos que voy dando, la evolución que voy viviendo. Y, quién sabe, quizá algún día pueda ser yo quien os insufle el oxígeno necesario para un cambio. Porque a veces solo hace falta un clic para marcar en tu vida un punto y aparte.

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