4 días en Montenegro: Kotor y Podgorica

Ya he tomado como costumbre mirar qué vuelos salen desde el país en el que me encuentro. Desde Budapest, mi destino actual, salían vuelos de precio muy razonable a Macedonia (25 € I/V), Kosovo o Montenegro y acabé decantándome por este último, pese a que soy consciente de que, como Croacia, es un país que se recorre mejor en coche. Tras una investigación exhaustiva exprés, decidí quedarme dos noches en Kotor, ciudad de unos 5000 habitantes Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y una en Podgorica, capital del país y de donde salía mi vuelo.

El primer día, como ya comenté en mi Facebook, fue un poco accidentado, ya que, entre otras cosas, me bajé del bus en la ciudad equivocada (en Budva en vez de en Kotor) después de preguntarle a un pasajero si aquella era mi parada y que me dijera que sí. Me tocó coger 20 euros de taxi, pero al llegar al albergue tuve la esperanza de que, con estas vistas, todo fuera a mejorar en los siguientes días:

Vistas nada más salir del Hostel Pupa

Para intentar olvidarme del rebote que llevaba, salí a recorrer el casco antiguo de Kotor, que, para mi sorpresa, parecía más bien un decorado de cartón piedra con tiendas de souvenirs y comercios dirigidos única y exclusivamente a los turistas… como yo. No tardé mucho en salir de las murallas y ponerme a pasear por la ribera, donde las vistas ya empezaban a mejorar

Un paseo por la ribera

Kotor es “La ciudad de los gatos”. Es su símbolo y tienen hasta un museo.

Al día siguiente, tras dormir solo dos horas por culpa de los ronquidos de mis compañeros de habitación, cogí un bus desde Kotor hasta Perast (a 8 km, unos 20 minutos, 1 € con la línea de buses BlueLine), siguiendo la recomendación de una chica alemana que me dijo que, después de dos semanas recorriendo Montenegro, es lo que más le había gustado. En esta localidad de poco más de 300 habitantes, por 5 € pude acercarme en bote a ver la isla donde se ubica la iglesia Nuestra señora de las rocas (Gospa od Škrpjela) y ver más de cerca la isla de San Jorge (Sveti Đorđe), cuyo monasterio del siglo XII no permite recibir visitas. ¡Menuda maravilla!

Nuestra Señora de las Rocas, en Perast

La isla de San Jorge, en Perast, desde la barca

De vuelta en Kotor, convencida de que el viaje ya había merecido la pena solo con aquello, decidí subir los 1355 escalones (1200 metros de altitud) que conducían hasta la Fortaleza de San Giovanni. Las señales de “¡Peligro! Zona de alto riesgo” y “Esta subida no es apta para todo el mundo; el teléfono de emergencias es 112” me asustaron un poquito, pero me alegro de haberme animado porque las vistas fueron espectaculares…

Las flechitas rojas indican el camino de escaleras de subida

Vistas desde lo alto

Al día siguiente, cogí otro autobús para volver a Podgorica, desde donde salía mi vuelo al día siguiente. Como comenté en mi Facebook, tenía mucha curiosidad por recorrer la capital del país, de la que había leído críticas bastante desalentadoras en varios blogs de viajes, como “Por qué odié a Podgorica” o esta otra entrada de Mochileando por el mundo.

Puente del Milenio, Podgorica

Quizá por llevar unas expectativas tan bajas, la ciudad me sorprendió para bien. Es cierto que no pasaría más de un par de días allí porque no hay mucho que hacer, pero para relajarse con el agua azul del río y disfrutar de la tranquilidad de sus parques, está muy bien, por no hablar de la preciosa iglesia ortodoxa Saborni Hram Hristovog Vaskrsenja, probablemente la más bonita y colorida que he visto hasta la fecha:

La iglesia por dentro (¡se terminó hace 4 años!)

Para terminar, por si os animáis a viajar a este país, os daré algunos consejos prácticos:

  • Transporte:
    • Taxis en Podgorica (aeropuerto): en el aeropuerto de Podgorica no hay conexión con buses, solamente hay taxis, con lo que es muy fácil caer en manos de algunos pocos honrados. La empresa oficial es Royal Taxi y la tarifa es de 12 euros entre el aeropuerto y el centro. Tanto si cogéis este como si cogéis otro, fijad el precio antes de entrar. Os marearán diciendo que depende, blablabla. Mi estrategia fue decir que me habían asegurado en mi hotel que el precio eran 5 euros (en realidad eso me había dicho un local) y el taxista me dijo que no, que eran 12. Al llegar al destino me dijo que lo que marcara el taxímetro: 18. Le dije que nanai, que habíamos quedado en que 12. Me argumentó que él no podía controlar el tráfico y le dije con cara de seta que no había habido tráfico. Resultado: 12 euros.
    • Taxis en Podgorica (ciudad): me sorprendió que salen baratísimos fuera del contexto aeropuerto. La bajada de bandera es 1 euro y no llegué nunca a pagar más de 1,70 € de un lado a otro de la ciudad. Consejo de mi anfitriona: hay que coger siempre los que tienen en la puerta el número 197__ (por ejemplo, 19750).
    • Bus BlueLine en Kotor (para ir a Perast): pasa a las y cuarto cada hora de lunes a sábado y cada dos horas los domingos. Cuesta 1 euro, no dejéis que os cobren más.
    • Una opción habitual es coger un taxi de una ciudad a otra. La mayoría tienen establecidos los precios (Podgorica > Kotor, 40 euros, por ejemplo) en un listado que llevan impreso y puedes consultar. A mí de Budva a Kotor me salió por 20.
    • El transporte desde Perast hasta la iglesia de Nuestra señora de las rocas cuesta 5 euros ida y vuelta si vas solo (si vas en grupo, no sé) en cualquiera de las barcas que hay.
    • Si vais a alquilar un coche, mucho ojo con las carreteras: es el país sin ley y nadie respeta ninguna norma (ni límites de velocidad, ni cinturones [en algunos taxis ni funcionan], ni no hablar por el móvil… una auténtica locura y muy peligroso, a mi modo de ver). ¡Ah, y hay que mentalizarse para la infinidad de curvas a las que os tendréis que enfrentar!
  • Indicaciones:
    • La gente chapurrea inglés (sobre todo en Podogrica, apenas lo hablan ni lo entienden), pero… ¡OJO a lo siguiente!
    • Una de las cosas que más me molestó al llegar es ver que la gente te da indicaciones al azar cuando no sabe darte una respuesta. Cuidadito con seguir todo lo que dicen, porque a menudo no tienen ni idea y dicen que sí muy convencidos con la cabeza y una sonrisa quizá con la mejor de las intenciones.
  • Dinero:
    • Llevad siempre dinero en efectivo. Tarjeta aceptan en muy pocos sitios.
  • Comida típica:
    • Aquí se lleva mucho la carne (si te gusta, ve a Tanjga, una especie de carnicería donde tú compras la carne y ellos te la cocinan. Ver a continuación), pero también la pizza (como en tantos países, hay puestos de porciones en todas partes)

      7,50 €

¡Y eso es todo!

Espero que os haya gustado y, si vais a viajar allí, que os sirva de referencia.

Próximamente, ¡entrada sobre Budapest!

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