Ojo al reflejo <3

Oporto toca a su fin y os escribo estas líneas ya desde Madrid. En unos días, tras algo de descanso y ciertos arreglos ortodonciles, ¡partiré hacia Atenas!

Me voy de Oporto con una gran sonrisa y una enorme tranquilidad, sabiendo que lo que quería sentir era posible, que estaba a mi alcance y que requería mucho menos esfuerzo del que Madrid me estaba imponiendo. Será difícil superar esta sensación de “hogar” que tan rápido he alcanzado aquí, pero el objetivo inicial del viaje no era asentarme en otra ciudad, sino conocer lugares nuevos y ponerme a prueba en distintos contextos viajando sola. La “dificultad” del viaje en términos de idioma y familiaridad irá en aumento: por ahora, ya tengo cerrados y pagados (un mes en cada):

(Oporto) > Atenas > Budapest > Timisoara / Cluj-Napoca > Belgrado

Para dotar de un poco de estructura al blog, al que todavía estoy dando forma (ya he encargado un logo y una imagen de portada a un ilustrador que he conocido aquí), intentaré publicar: 1 entrada por semana, ya sea sobre mis experiencias en el destino como reflexiones que surjan en él; y 1 entrada de balance final (que seguramente aunaré con el título “Bye bye ____”), donde hablaré de los aspectos más destacados durante la experiencia en la ciudad en cuestión.

Allá va, pues, el balance general de Oporto:

Ciudad:

Me ha encantado…

  • La “magia” que desprende la ciudad: con su arquitectura irregular y preciosos colores y azulejos.
  • El puente y la zona de Ribeira: (tanto paseando por ella como observándola desde Gaia, en la orilla de enfrente) son de esos paisajes que no te cansas de contemplar.
  • Lo asequible que es la ciudad: aquí el sueldo que tenía en Madrid se estira mucho más a la hora de comer y de moverse porque, aunque el metro cuesta lo mismo (1,20 por billete), apenas es necesario (quizá para evitarte las cuestas).
  • La amabilidad de la gente: este es uno de esos puntos que tenía ganas de comprobar, ya que no es lo mismo ser turista que “vivir” aquí. Tanto en bares, restaurantes, en la calle, en pilates, etc. me he encontrado con gente muy amable con la que me he entendido hablando en español (tenía miedo de que, por cercanía con España, me pusieran mala cara cuando intentara hablar en español, pero no ha sido así). Eso sí, los mismos comercios y comerciantes se transforman durante el fin de semana, cuando las avalanchas de turistas se llevan por delante el encanto y tranquilidad de la ciudad.

No me ha gustado tanto…

  • Las cuestas: me dejaban rotísima y sin muchas más fuerzas para más, pero ahora estoy en plena forma. A veces no he salido de casa después de volver de trabajar solo por no volver a tener que subir y bajar todas las pendientes.
  • Cómo conducen: lo comentaba con un conductor de Uber y me daba la razón: en Oporto no es como en Lisboa, aquí a la gente le dan igual las reglas. Como hace nada que me he sacado el carné, me ha sorprendido ver las barbaridades que llegan a hacer, pero también es cierto que no he visto ni un solo accidente.
  • Las cacas de perro: parecerá una tontería, pero rara es la calle donde no me he encontrado con cacas de perro sin recoger. Da una imagen bastante fea…

 

Ahora os contaré un poquito de tres aspectos que para mí serán fundamentales en cada destino: coworking, alojamiento y centro de pilates.

Coworking

Vistas desde el balcón

Como creo que he mencionado en todas las entradas hasta ahora, el coworking que he elegido, Porto i/o (Riverside), probablemente ha sido la clave de lo a gusto y “en casa” que me he sentido en Oporto. He dado con un espacio pequeñito, cómodo, bien iluminado, con gente de distintos países y donde rápidamente me he sentido como en una familia. No tengo más que buenas palabras y me he comprometido a volver de ¿visita…? Además, entre todos hemos organizado varios eventos muy divertidos que nos han unido más aún. Obrigada!

Raclette, 16/2/18

Alojamiento

Esta era mi primera experiencia en Airbnb, así que la esperaba con muchas ganas. El balance ha sido regulero, porque los ruidos me han traído de cabeza. Si hubiera decidido trabajar desde casa, sencillamente no habría podido. Los dueños dejaban al perro solo en casa/en el patio cuando se iban (a menudo, el fin de semana entero) y, al raspar y golpear la puerta para intentar entrar, hacía un ruido demencial (no podía escuchar una película ni a tope de volumen). Se lo comenté (con audio incluido) y me pidieron compreençao. Pues na, compreençao. Insoportable a todos los niveles, humano (escuchar a un animal aullar y pasarlo mal horas y horas) y físico (imposible hacer lo que pensaba de leer un rato antes de dormir).

Aparte de eso, la habitación era amplia (me pillé una doble) y la limpieza, a conciencia. Cuando no tenía compañero en la otra habitación, estaba a mis anchas en la cocina, el baño, etc., así que ha sido como vivir sola en una casa grande… pero vamos, no repetiría.

Clases de pilates

Foto sacada de su FB

Me alegro de no haberme dejado vencer por la pereza y el “miedito” de apuntarme a unas clases de pilates que se iban a impartir en un idioma que no controlo. Eso de verme en ciertas posturas cabeza abajo sin entender qué postura venía a continuación fue curioso al principio, pero al final acabé entendiendo casi enteras las clases y aprendí las partes del cuerpo. Mi experiencia en Espaço PHI ha sido mejor aún de las clases que vengo probando en los últimos 4 años: cada clase era distinta, la profesora estaba pendiente de todos nosotros y nos trataba con mucha dulzura. ¡Gracias, Ana!

Conclusión

Holi

No podría estar más feliz con lo que he vivido en estas casi cinco semanas. Estoy contentísima de la decisión de haber elegido Oporto como primer destino, de haberme reencontrado con esta ciudad que conocí hace dos años y que por entonces no pude disfrutar (por culpa de mi ciática) y de haber conocido a toda la gente estupenda que he conocido. El listón queda alto, pero… ¿quién sabe cuál es el límite? ¡Atenas, allá voy…!

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