Mi maleta: técnicas nuevas y cosas que ya no llevo

Fuente

Mañana (¡!) me voy a Budapest, mi tercer destino, y, como esta vez solo he tardado diez minutos en hacer la maleta, voy a dedicar el resto del tiempo a escribir una entrada sobre el tema. Este tipo de contenido funciona mejor en YouTube, donde vídeos como El mejor truco para hacer la maleta alcanzan casi el millón y medio de visitas, pero yo soy más de escribir (¡aunque ya haya subido tres vídeos a mi canal!), así que allá voy. Ah, en la entrada “Llega el momento, me piro” hablé brevemente de este tema y hasta incluí fotos del contenido de la maleta que llevé a Oporto, pero hoy me voy a explayar un poco más.

Hacer la maleta es una de las tareas que menos suelen gustar a la gente, incluidos muchos de los viajeros que conozco, pero es una de las que más me gusta a mí. Por algún extraño motivo, el tema tetris y ver cómo se puede aprovechar mejor un mismo espacio… ¡me pierde! Me encanta comprobar cómo cada vez voy metiendo más cosas en el mismo espacio y consiguiendo más hueco que antes.

Mi maleta es esta y mide 50 x 40 x 20 (Ryanair permite 55 x 40 x 20) y en ella he llegado a meter dos pantalones, cuatro jerséis de abrigo, dos jerséis finos, cuatro camisetas, un pantalón de deporte, siete prendas de ropa interior, siete pares de calcetines, unas deportivas, unas zapatillas de estar por casa, unas planchas del pelo medianas, la cámara de fotos, el Kindle, medicinas, lentillas, cremas, cargadores… Lo más curioso es que en Oportofacturé una maleta “grande” y al final dejé bastantes cosas sin utilizar, así que eso me sirvió para reducir el contenido de cara a mi viaje a Atenas. Ahora, para Budapest, voy a prescindir de aún más cosas que me he dado cuenta de que no tienen mucho sentido y voy a usar otras técnicas que os comento a continuación.

Técnicas:

  • Nada de meter un calcetín dentro de otro para que quede en plan bola, como hice yo mal en mi primer viaje. Ocupan mucho más que si utilizamos el mítico método Konmari. Ah, y la ropa interior ¡también se dobla así!
  • Repartir el peso de la maleta metiendo en la mochila el ordenador (por supuesto), pero también el ratón, el teclado y el elevador de pantalla. Así, todo lo de trabajo va junto y no te arriesgas a que se pueda perder si te facturan la de mano.
  • Llevar dos cosas de abrigo (jerséis gordos, por ejemplo) y, si hace falta, comprar algo en el destino que después pueda dejar allí. ¡Ah! Y no descartéis la opción de hablar con el anfitrión para ver si os puede prestar algo. Cuando hice la maleta para Atenas no me planteé que viajaría a Bulgaria y en Sofía, con 20 grados menos que en Grecia, necesité una bufanda, guantes y gorro. ¡Me lo dejó todo la anfitriona!
  • Sobre las zapatillas de estar por casa, es tontería llevar unas con suela dura de las que pesan y abultan. Mejor unas tipo calcetín antideslizante.
  • Sobre medicinas, me gusta llevar paracetamol “por si”, pero, si me hace falta algo más, es mejor comprarlo directamente allí porque, si al final no lo uso, habré cargado para nada. Por cierto, por aquí os dejo esta página con equivalencias internacionales de los productos que usamos. Por ejemplo, si buscas “Ebastina” (para la alergia), encuentras a la derecha las equivalencias en otros países. ¡Muy útil! Aunque al final lo mejor es enseñar la foto de lo que buscas en la farmacia y ellos en el ordenador encuentran algo similar a través de la composición. ¡Dos destinos y dos veces he acabado en la farmacia!

Cosas que ya no llevo

Pijama

Me he dado cuenta de que no merece la pena llevar un pijama; es mejor unos leggings negros que combinan con todo y no ocupan nada, y una camiseta que también puedas usar en otros contextos. ¡Dos prendas menos! Si hace frío, te pones uno de los jerséis que llevas y ¡listo!

Prendas de deporte

Como solo hago pilates y casi nunca sudo, no me hace falta más que una camiseta de las que uso en el día a día y no es necesario llevar una sudadera, que además ocupa mucho. Lo único específico son unos pantalones “de pilates” y unos calcetines antideslizantes, aunque según la clase la gente incluso va descalza.

Cosas de baño

Este es el apartado que más he ido reduciendo desde el principio. Ahora solamente llevo los tres pasos de rutina de limpieza de cara y mi desodorante favorito. Lo demás (el desmaquillante, la pasta de dientes o la crema hidratante…) prefiero comprarlo en el destino para no ir cargada. Además, a la hora de elegir alojamiento, he valorado muy positivamente que el precio incluya cosas básicas como champú, gel, bastoncillos de los oídos… Si tienes suerte, el huésped anterior se vio en la misma situación y dejó cosas (mascarilla, acondicionador, jabón, discos desmaquillantes…). Sobre el tema secador, que para las chicas con el pelo rizado y flequillo es importante, he tenido suerte (solo me electrocuté un poquito con el de Oporto) y, de hecho, en Budapest el anfitrión se ha ofrecido a comprar uno para mí cuando le he preguntado si tenía. (¡Por ahora, empezamos bien!).

Maletín

Recuerdo haberme comprado el maletín exclusivamente para tener todo bien organizadito: el ordenador, los cables, el cargador, las USB, los discos duros externos… Sin embargo, al final me he decantado por no llevarme nada y simplemente guardar el ordenador en la mochila antirrobo que me compré y, lo demás, reducirlo a la mínima expresión: un cable, una USB y ningún disco duro externo (por suerte, mi nuevo ordenador tiene mucha capacidad). ¡Una cosa menos!

Hasta aquí la entrada sobre el tema maleta, que ya le tenía ganas. Si queréis ver más trucos y curiosear cómo son las maletas de mano de otros viajeros, solo tenéis que buscar en YouTube ¡y encontraréis cientos de vídeos sobre el tema!

1 Comment

  1. Eli 10/04/2018 at 17:09

    Hala, me parece muy chula tu planificación. Qué pasada ver que te vas dando cuenta de esas cosillas. Mucha suerte en tu viaje esta vez.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *