¡Primera semana en Oporto!

Holi

¡Hoy hace una semana desde que empezó la aventura y llegué a Oporto! Por eso, aprovecho la ocasión para publicar la primera entrada sobre este viaje.

Al ritmo de Jorge Drexler, el trayecto se me pasó volando (¡je!) y solo las gomitas de la ortodoncia podían haber evitado que acabara babeando con la boca abierta, como siempre me ocurre cuando caigo roque con los deberes hechos, que esta vez eran ni más ni menos que dejar el piso de Madrid (✔), reducir mis pertenencias a una maleta (✔) y comenzar la aventura (✔).

Al poquito de despegar de Madrid

Después de hacer tiempo, llegó la hora del check-in en mi habitación. Deshice la maleta y bajé a la compra, como si tal cosa. Desde primera hora había notado un dolorcillo en el estómago, fácilmente achacable a alguno de los múltiples desayunos del día (¿quizá esa última aletria?), pero, al ver que por la tarde no se me había pasado, caí en la cuenta… ¡eran nervios! Llevaba tanto tiempo sin sentir esas mariposillas que apenas las logré identificar en un primer momento. Pero, pensándolo mejor, ¿cuándo si no iba a estar nerviosa? Al fin y al cabo, ¡acababa de dar comienzo el plan que tantos meses llevaba urdiendo!

Casas en Ribeira, Oporto, 23/1/18

Después de un par de días así asá (ruidos en la casa, obras en el primer coworking al que fui, catarrazo, cansancio, etc.), preguntádome si sería así en cada nuevo destino o si me adaptaría a adaptarme, al tercer día todo empezó a cambiar. O quizá fui yo. Ya se sabe que todo depende del cristal con el que se mire, así que se podría decir que mi cristal se desempañó al tercer día.

Matosinhos, 28/1/18

¿Y cómo me siento ahora? Exactamente como me quería sentir. Y no se trata de ser pretenciosa ni tener unas expectativas fijas, pero me conozco lo suficiente para reconocer este estado: estoy relajada, concentrada y, sobre todo, tengo la mente despejada después de muchos meses. La sensación de conseguir sentirme como creía que me sentiría si daba este paso es indescriptible (✔)(✔)(✔).

Además, estoy aprovechando este cambio radical de vida para cumplir otros objetivos, como reducir el consumo de azúcar, seguir con el pilates o fijarme un horario de trabajo fuera del cual no toco una tecla. Por ahora, todo está yendo muy bien y, como resultado, me noto más productiva y me resulta más fácil mantener la concentración. Ah, y el tiempo libre lo disfruto más, porque ahora tengo ganas de hacer muchas cosas cuando acaba la jornada.

Por supuesto, también he aprendido algunas cosas sobre Oporto:

  • Las películas y series se subtitulan, no se doblan
  • Nadie le da al botón para que el semáforo se ponga en verde, se la juegan
  • Las plazas de aparcamiento en la calle están marcadas por líneas y son muy amplias
  • Hay muuuchos bares de fumadores (= ropa a la lavadora y champú al canto cada vez que sales)
  • Todas las líneas de metro llegan por la misma vía; hay que esperar al tren correcto

Puente Luis I, Oporto, 23/1/18

Por otro lado, me siento orgullosa de mí misma porque he notado progresos personales:

  • He sabido cuidarme cuando lo he necesitado (sin ir más lejos, el primer día me quedé en la cama con un té calentito descansado cuerpo y mente), sin esa urgencia que te acompaña cuando sabes que solo estarás un par de días en el destino elegido.
  • He aceptado esos nervios iniciales en lugar de intentar “distraerlos” haciendo alguna actividad. Como aprendí de un curso de mindfulness, es importante permitirse ciertas emociones y sensaciones, aunque prefiriéramos tener otras en un momento dado.
  • He iniciado conversaciones con todo el mundo allá donde he ido: desde en el supermercado, hasta el vestuario de pilates y, por supuesto, en el coworking. No parece un gran reto, pero lo es teniendo en cuenta que no sé una palabra de portugués. El resultado ha sido muy positivo y no ha hecho sino reafirmar la certeza de que muchas veces nos perdemos interacciones que nos sacan una sonrisa por pura timidez.

Hasta aquí la entrada de hoy, ¡nos leemos pronto! 😉

2 Comments

  1. Mia Esmeriz 03/02/2018 at 15:41

    Muy bien Merché! Me gusta mucho tu blog y lo que escribes sobre Oporto. Tienes también que decir que Oporto en portugués es solo Porto 🙂 a lo mejor hai quien no sepa! Eres muy bienvenida acá ! Que disfrutes! Un besito
    Mia


    1. Merche García Lledó 03/02/2018 at 16:15

      ¡Ohh, gracias, Mia! 😀
      Siii. Menos mal que en español se dice “Oporto” porque si no no me habría funcionado el juego de palabras del título, jajaja. ¡Un abrazo!


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