Slow traveling: viajar con calma

Ámsterdam, 2011

Lo primero que he hecho después de decidir lanzarme a la aventura ha sido investigar y buscar experiencias de personas que se han planteado hacer lo mismo que yo. En el proceso me estoy encontrando sobre todo con viajeros empedernidos como Katie que se echan la mochila al hombro con la intención de recorrer un sinfín de países en 365 días. La verdad es que, si bien un día me atrajo la idea de ir tachando países de una lista, las agotadoras experiencias como “mochilera” (en realidad siempre he ido con maleta) han hecho que esta vez me plantee una forma diferente de viajar.

Alcancé mi límite el año pasado, cuando decidí hacer el recorrido Madrid > Dublín > Copenhague > Estocolmo > Barcelona > Madrid en menos de dos semanas y con una ciática provocada por una hernia discal que me impedía caminar más de diez minutos sin sentarme. Lo poco reparador de las noches de albergue en habitaciones ocho personas no ayudó. Diez años después de empezar a viajar por ahí, por poco me rindo. Hoy, gracias a que estoy prácticamente recuperada de la cirugía que ha acabado con aquel infierno, quiero retomar la idea de viajar de forma más sana, sostenible y productiva (ya que esta vez me llevo el trabajo puesto).

Sigo buscando, por tanto, con la esperanza de encontrar en Internet testimonios de alguien que haya vivido y decidido lo mismo que yo. Y así es como doy con la pareja formada por Radhika y Johnny que, en su artículo “Why We Choose The Slow Travel Digital Nomad Life” (Por qué elegimos una vida tranquila como nómadas digitales viajeros), reflexiona sobre su decisión de vivir breves temporadas (3-6 meses) en diferentes países. Leyendo el artículo descubro que existe el concepto de “nómada digital” y que detrás de él se esconde una inmensa comunidad de personas que hacen lo mismo que me propongo hacer yo, aunque a menudo son personas que, hartas de la monotonía, lo dejan todo para viajar y después buscan la forma de financiar esa forma de vida. Eso explica que, relacionado con el concepto de nómada digital, existan infinidad de artículos, entrevistas y vídeos de YouTube con la temática de cómo ganar dinero mientras viajas, qué tipo de trabajos puedes hacer online, etc. A diferencia de este perfil, yo llevo trabajando como traductora desde 2013 (como autónoma desde 2015) y ahora decido aprovechar la libertad que tengo para viajar.

Por si os interesa, también encontré el artículo de David Kadavy “A month at a time: Why I quit travelling and started living mini-lifes” (De mes en mes: Por qué dejé de viajar y empecé a vivir ‘minividas’) y el de Carolina Arcila, “The itch to leave everything behind & what’s stopping us from following it” (El ansia de dejarlo todo y qué es lo que nos detiene), quien, por cierto, dice una verdad como un templo: “la comodidad no siempre es sinónimo de felicidad (…). A veces uno debe confiar en ‘estar perdiéndose en la dirección correcta'”.

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